
La RAJAS pone a su disposición algunas de las principales razones que hacen que el cultivo de alimentos transgénicos no sea más que un buen negocio para unos pocos...
1. Los cultivos transgénicos no son necesarios
Una de las razones utilizadas por las empresas productoras de transgénicos para promocionar sus productos es que los transgénicos aumentarán la producción de alimentos y por lo tanto el hambre disminuirá consecuentemente. Pero estimaciones de la FAO (organización de las naciones unidas para la alimentación y la agricultura) dicen que hay actualmente una producción de alimentos suficiente para alimentar a todo el planeta usando solamente cultivos convencionales, situación que se mantendría por lo menos durante 25 años y tal vez más. Es decir, el hambre en el mundo no se debe a un déficit de producción sino que a la desigualdad en la distribución de alimentos y recursos...
2. Los cultivos transgénicos no han brindado los beneficios prometidos
El mercado mundial de cultivos transgénicos se ha reducido a la par que se ha producido un aumento drástico de la superficie cultivada desde 1994, cuando se plantó en Estados Unidos el primer cultivo transgénico (el tomate Flavr Savr) un producto que resultó un fracaso comercial y que pronto fue retirado del mercado. Un informe de la asociación del suelo (Soil Association) del Reino Unido publicado en septiembre de 2002 estimó que: “…prácticamente no se cumplieron ninguno de los beneficios anunciados por los cultivos transgénicos. Por el contrario, los agricultores informan que hay menor rendimiento, que continúa la dependencia de herbicidas y plaguicidas, que se ha perdido acceso a los mercados y, lo que es más grave, se redijo la rentabilidad, con lo cual la producción de alimentos quedó aún más vulnerable frente a los intereses de las compañías biotecnológicas y dependiendo, además, de subsidios”.
3. La industria de la transgenie promueve la corrupción
Un informe publicado en Abril de 2003 por Innovest Strategic Value Advisors hubicó a Monsanto en la posición más baja del ranking de empresas agrícolas, estableciendo que: “…el dinero que se traslada de las compañías de la ingeniería genética a los políticos así como la frecuencia con la que los empleados de las compañías de ingeniería genética se emplean en los organismos reguladores de Estados Unidos (y viceversa), crea una situación propicia para que existan posiciones tendenciosas y reduce la capacidad de los inversionistas de confiar en las afirmaciones del gobierno de Estados Unidos que garantizan la seguridad de los transgénicos..
El informe concluye diciendo: “Monsanto podría ser otro desastre inminente para los inversionistas”.
4. Los transgénicos aumentan en uso de herbicidas y pesticidas.
Los cultivos transgénicos necesitan más herbicidas y pesticidas, según la experiencia de Estados Unidos, uno de los países con mayor superficie de cultivos transgénicos. La soja Roundup Ready (soja transgénica) necesitó de 2 a 5 veces más herbicidas que otros sistemas de manejo de malezas. De manera similar, los datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos indican que el 2000, la hectárea promedio de maíz Roundup fue tratada con 30% más de herbicida que la hectárea promedio de maíz no transgénico.
5. Los cultivos transgénicos son altamente inestables.
Las características que se buscan al convertir una planta en transgénica no siempre aparecen al desarrollar el cultivo. Es decir, no se obtienen los rendimientos prometidos ni las características del cultivo anunciadas, por las que se pagan altas sumas de dinero. Un estudio de Finnegan y McElroy publicado en 1994 señala que: “ si bien hay algunos ejemplos de plantas que muestran expresión estable de un transgen, eso podría probar que son la excepción a la regla. En una encuesta informal que abarcó a más de 30 compañías involucradas en la comercialización de cultivos transgénicos, casi todos los encuestados indicaron que habían observado cierto grado de inacción del transgen”.
6. Las características transgénicas pueden contagiarse a las especies silvestres y a cultivos tradicionales.
Los genes “trans”, al ser incorporados a la cadena de ADN, son traspasados al polen de las plantas, por lo que el polen transporta el gen proveniente de la planta transgénica hasta otras plantas no transgénicas, fecundándolas y generando así nuevas plantas transgénicas indeseadas con características que ponen en riesgo la biodiversidad de los ecosistemas locales. Algunas de las características buscadas con la transgenie son la esterilidad de las plantas, la producción de pesticidas por la misma planta, y la resistencia a pesticidas especializados.
a) La contaminación de cultivos tradicionales con el gen de esterilidad provocaría que miles de agricultores no obtuvieran semillas reproductoras de sus cultivos, obligándolos a comprar semillas en vez de reproducirlas ellos mismos como lo han hecho tradicionalmente.
b) La transmisión del gen productor de pesticida a plantas silvestres produciría una mortandad de insectos benéficos para la agricultura y un daño profundo a la biodiversidad de fauna, ya que los insectos son un eslabón importante de la cadena trófica y su disminución dejaría sin alimento a miles de animales nativos. También provocaría un daño a la flora ya que los insectos son un importante agente polinizador.
c) La reproducción del gen de resistencia a los pesticidas generaría súper malezas resistentes a todo tipo de herbicidas, por supuesto incluyendo el herbicida generado especialmente para las plantas con el transgen de resistencia.
d) En algunos sectores de Estados Unidos y Canadá, los agricultores han debido pagar a las empresas productoras de transgénicos por que sus cultivos se han contaminado con el transgen proveniente de un cultivo vecino, por lo que sus plantas se convierten en propiedad de la compañía dueña de la propiedad intelectual de la especie transgénica.
7. Los cultivos transgénicos no son seguros.
Los transgénicos no son naturales, no solamente porque han sido producidos en el laboratorio sino por que muchos de ellos únicamente pueden hacerse en el laboratorio, muy distinto de lo que la naturaleza ha producido en el curso de millones de años de evolución.
Por lo tanto, es posible introducir nuevos genes y productos genéticos (muchso de ellos de bacterias, virus y otras especies o incluso genes producidos completamente en el laboratorio) en cultivos, incluso cultivos alimenticios. Pero nunca antes habíamos ingerido esos genes y productos genéticos nuevos, ni tampoco han formado parte de nuestra cadena alimenticia.
Las construcciones artificiales son introducidas a las células por métodos invasivos que provocan su integración al azar en la cadena de ADN, dando lugar a efectos impredecibles, azarosos, incluso anormalidades importantes tanto en animales como en plantas, así como la aparición de toxinas y elérgenos inesperados en cultivos alimenticios. En otras palabras, no hay posibilidad de realizar un control de calidad, ni menos una evaluación de los riesgos de ingerir y producir transgénicos.
En resumen:
Cae de cajón:
1. Los cultivos transgénicos no son necesarios
Una de las razones utilizadas por las empresas productoras de transgénicos para promocionar sus productos es que los transgénicos aumentarán la producción de alimentos y por lo tanto el hambre disminuirá consecuentemente. Pero estimaciones de la FAO (organización de las naciones unidas para la alimentación y la agricultura) dicen que hay actualmente una producción de alimentos suficiente para alimentar a todo el planeta usando solamente cultivos convencionales, situación que se mantendría por lo menos durante 25 años y tal vez más. Es decir, el hambre en el mundo no se debe a un déficit de producción sino que a la desigualdad en la distribución de alimentos y recursos...
2. Los cultivos transgénicos no han brindado los beneficios prometidos
El mercado mundial de cultivos transgénicos se ha reducido a la par que se ha producido un aumento drástico de la superficie cultivada desde 1994, cuando se plantó en Estados Unidos el primer cultivo transgénico (el tomate Flavr Savr) un producto que resultó un fracaso comercial y que pronto fue retirado del mercado. Un informe de la asociación del suelo (Soil Association) del Reino Unido publicado en septiembre de 2002 estimó que: “…prácticamente no se cumplieron ninguno de los beneficios anunciados por los cultivos transgénicos. Por el contrario, los agricultores informan que hay menor rendimiento, que continúa la dependencia de herbicidas y plaguicidas, que se ha perdido acceso a los mercados y, lo que es más grave, se redijo la rentabilidad, con lo cual la producción de alimentos quedó aún más vulnerable frente a los intereses de las compañías biotecnológicas y dependiendo, además, de subsidios”.
3. La industria de la transgenie promueve la corrupción
Un informe publicado en Abril de 2003 por Innovest Strategic Value Advisors hubicó a Monsanto en la posición más baja del ranking de empresas agrícolas, estableciendo que: “…el dinero que se traslada de las compañías de la ingeniería genética a los políticos así como la frecuencia con la que los empleados de las compañías de ingeniería genética se emplean en los organismos reguladores de Estados Unidos (y viceversa), crea una situación propicia para que existan posiciones tendenciosas y reduce la capacidad de los inversionistas de confiar en las afirmaciones del gobierno de Estados Unidos que garantizan la seguridad de los transgénicos..
El informe concluye diciendo: “Monsanto podría ser otro desastre inminente para los inversionistas”.
4. Los transgénicos aumentan en uso de herbicidas y pesticidas.
Los cultivos transgénicos necesitan más herbicidas y pesticidas, según la experiencia de Estados Unidos, uno de los países con mayor superficie de cultivos transgénicos. La soja Roundup Ready (soja transgénica) necesitó de 2 a 5 veces más herbicidas que otros sistemas de manejo de malezas. De manera similar, los datos del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos indican que el 2000, la hectárea promedio de maíz Roundup fue tratada con 30% más de herbicida que la hectárea promedio de maíz no transgénico.
5. Los cultivos transgénicos son altamente inestables.
Las características que se buscan al convertir una planta en transgénica no siempre aparecen al desarrollar el cultivo. Es decir, no se obtienen los rendimientos prometidos ni las características del cultivo anunciadas, por las que se pagan altas sumas de dinero. Un estudio de Finnegan y McElroy publicado en 1994 señala que: “ si bien hay algunos ejemplos de plantas que muestran expresión estable de un transgen, eso podría probar que son la excepción a la regla. En una encuesta informal que abarcó a más de 30 compañías involucradas en la comercialización de cultivos transgénicos, casi todos los encuestados indicaron que habían observado cierto grado de inacción del transgen”.
6. Las características transgénicas pueden contagiarse a las especies silvestres y a cultivos tradicionales.
Los genes “trans”, al ser incorporados a la cadena de ADN, son traspasados al polen de las plantas, por lo que el polen transporta el gen proveniente de la planta transgénica hasta otras plantas no transgénicas, fecundándolas y generando así nuevas plantas transgénicas indeseadas con características que ponen en riesgo la biodiversidad de los ecosistemas locales. Algunas de las características buscadas con la transgenie son la esterilidad de las plantas, la producción de pesticidas por la misma planta, y la resistencia a pesticidas especializados.
a) La contaminación de cultivos tradicionales con el gen de esterilidad provocaría que miles de agricultores no obtuvieran semillas reproductoras de sus cultivos, obligándolos a comprar semillas en vez de reproducirlas ellos mismos como lo han hecho tradicionalmente.
b) La transmisión del gen productor de pesticida a plantas silvestres produciría una mortandad de insectos benéficos para la agricultura y un daño profundo a la biodiversidad de fauna, ya que los insectos son un eslabón importante de la cadena trófica y su disminución dejaría sin alimento a miles de animales nativos. También provocaría un daño a la flora ya que los insectos son un importante agente polinizador.
c) La reproducción del gen de resistencia a los pesticidas generaría súper malezas resistentes a todo tipo de herbicidas, por supuesto incluyendo el herbicida generado especialmente para las plantas con el transgen de resistencia.
d) En algunos sectores de Estados Unidos y Canadá, los agricultores han debido pagar a las empresas productoras de transgénicos por que sus cultivos se han contaminado con el transgen proveniente de un cultivo vecino, por lo que sus plantas se convierten en propiedad de la compañía dueña de la propiedad intelectual de la especie transgénica.
7. Los cultivos transgénicos no son seguros.
Los transgénicos no son naturales, no solamente porque han sido producidos en el laboratorio sino por que muchos de ellos únicamente pueden hacerse en el laboratorio, muy distinto de lo que la naturaleza ha producido en el curso de millones de años de evolución.
Por lo tanto, es posible introducir nuevos genes y productos genéticos (muchso de ellos de bacterias, virus y otras especies o incluso genes producidos completamente en el laboratorio) en cultivos, incluso cultivos alimenticios. Pero nunca antes habíamos ingerido esos genes y productos genéticos nuevos, ni tampoco han formado parte de nuestra cadena alimenticia.
Las construcciones artificiales son introducidas a las células por métodos invasivos que provocan su integración al azar en la cadena de ADN, dando lugar a efectos impredecibles, azarosos, incluso anormalidades importantes tanto en animales como en plantas, así como la aparición de toxinas y elérgenos inesperados en cultivos alimenticios. En otras palabras, no hay posibilidad de realizar un control de calidad, ni menos una evaluación de los riesgos de ingerir y producir transgénicos.
En resumen:
LOS TRANSGÉNICOS SON INNECESARIOS, GENERAN CORRUPCIÓN, SON CONTAMINANTES, INESTABLES, CONTAGIOSOS Y RIESGOSOS.
Cae de cajón:
¡NO A LOS TRANSGÉNICOS!
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